Oleada de cancelaciones en el Hospital Carlos III por el miedo de los pacientes al ébola

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Las consultas del Hospital Carlos III de Madrid sufren una oleada de cancelaciones por el miedo al virus del ébola. El centro, que actúa como referencia nacional para el tratamiento de la enfermedad, ha visto cómo sus instalaciones se vaciaban después del ingreso de Teresa Romero, la auxiliar infectada con la enfermedad, que permanece aislada en la sexta planta.

"Cada día nos llaman para cancelar las citas; otros, solo preguntan, pero muchos ni se presentan. Ha pasado decenas de veces desde que esto empezó", asegura un sanitario. "Ocurre en Cardiología, en Radiodiagnóstico, en el Hospital de Día… En el área de vacunación internacional, no vienen a ponerse las vacunas o las dosis de refuerzo. Estamos trabajando al 50% más o menos. Mantenemos los departamentos abiertos como si no hubiese cambiado nada, pero no dejan de preguntarnos si es seguro venir", añade un portavoz del sindicato de enfermería Satse.

Los propios pacientes son conscientes de la situación. "Los pasillos estaban bastante vacíos. Una enfermera me aclaró después que mucha gente está cancelando las visitas y que otros, directamente, les dan plantón, que preparan los quirófanos con normalidad, pero la gente no aparece", explica a 20minutos un familiar de un paciente que fue intervenido esta semana.

"Me dijeron que, en un día normal, esto suele estar lleno y que incluso hay dificultades para ubicar a los pacientes en las habitaciones, pero ahora hay muchas camas disponibles. Calculé que una de las plantas solo tenía tres estancias ocupadas de las 17 que existen", concluye.

La Gerencia del hospital confirma que el recelo de los usuarios está teniendo consecuencias. Sin embargo, alega que no puede facilitar datos concretos: "Es cierto que está habiendo algunas cancelaciones, pero de momento no se han cuantificado".

La situación se repite en el Hospital de Alcorcón. Según el comité de empresa, las citas no siguen el ritmo habitual y las Urgencias han registrado un descenso notable de la demanda. "A diario están como si fuese un fin de semana, con mucha menos gente. Los que vienen aún tienen miedo, porque no saben si está todo desinfectado. Falta información".

Plantas desalojadas

El Carlos III intenta trasladar un mensaje de tranquilidad después de los errores de comunicación y de gestión que sucedieron al contagio e ingreso de Teresa Romero. La auxiliar, explica el centro, permanece aislada en la sexta planta. La quinta planta aloja a 15 personas que tuvieron contacto con ella y que se encuentran bajo vigilancia. Ninguna de ellas ha mostrado síntomas de padecer la enfermedad.

La cuarta planta ha sido desalojada para que los facultativos puedan trabajar, por lo que actúa como cordón de seguridad. Por debajo de esta altura, hasta el nivel -1, los pacientes habituales no tienen ningún contacto con las áreas destinadas al ébola. "El hospital funciona con total normalidad. No hay riesgo para el resto de pacientes. Las personas que tengan una intervención o una consulta programada pueden venir con tranquilidad", insiste la Gerencia.

La idea, poco a poco, empieza a calar entre los usuarios. "Cuando empezaron a salir noticias sobre el ébola me planteé anular la cita, pero en el hospital me tranquilizaron y decidimos acudir. Cuando entras, es inevitable sentir inquietud. Por ejemplo, en el primer momento en que toqué un picaporte me vino a la mente el recuerdo del ébola. De todos modos, nunca me he sentido en peligro", detalla el familiar del paciente que ha querido compartir su experiencia con este diario.

En Alcorcón, los trabajadores concluirán su formación esta semana, después de haber atendido a Teresa sin las instrucciones apropiadas. Además, el centro ha diseñado un nuevo protocolo según el cual cualquier enfermo sospechoso de ébola ingresará o saldrá de las instalaciones siguiendo un recorrido alternativo. Este incluye un acceso por los sótanos para evitar acercarse a las zonas comunes.

En el apartado médico, Teresa Romero permanece "estable". Su salud, según el comité de seguimiento del ébola creado por el Gobierno central, ha experimentado una leve mejoría, lo que permite a sus médicos ser optimistas, toda vez que ha superado los 15 días de infección a partir de los cuales la esperanza de sobrevivir se multiplica.